Romance de la Patria Niña
Cuando llegó el abuelo
Era niña la Patria,
Sus campos asustados
Bajo el cielo soñaban
Aún con los espectros
De las lides pasadas…
Virreyes de alta alcurnia,
Colonos y mesnadas
Que sembraron desiertos
De caballos y vacas,
Que dejaron al paso
De su bota y su espada
La lengua fabulosa
Que nutre nuestra savia.
Aún se escuchaban ecos
De gloriosas hazañas
Del parto doloroso
Que gestó en las quebradas
Los llanos y los montes
El mar y las montañas
La sangre de los héroes
Y el alba de una raza.
El abuelo ( y su guerra)
Con hambre y esperanza
Remangó la camisa
Y empezó la labranza.
En sus hombros crecieron
Los trigales, las zafras,
Los caminos y puentes,
Los talleres, las fábricas.
Y un sentimiento nuevo
De terruño y nostalgia.
Y era niña la patria…
Mi madre fue a la escuela
Con un par de alpargatas.
De blanco, la maestra,
Viejas rondas cantaba,
Y le contó la historia,
Y le habló de distancias,
Y en el patio, una enseña
De sol, celeste y blanca,
Premio y honor, los niños,
Izaban en el alba.
Mi madre aprendió el nombre
De todos los patriarcas,
Y se detuvo en Mayo,
Vestidita de dama
Sirviendo chocolate
En bandeja de plata,
Y recitando versos
Bajo el sol de la plaza.
El mito creó al tiempo
Y el tiempo la esperanza.
Y era niña la Patria…
En el sillón vetusto
Bajo la vieja parra
Por descansar, me siento,
Esta cansada espalda.
Abro el libro y aprendo,
La historia revisada,
Los nuevos paradigmas,
Las viejas añagazas,
Las opiniones frescas
Los discursos que estallan,
Los polémicos arcos,
Las flechas disparadas.
(Y el pueblo... adormecido
De la ruidosa trama).
Casi lloro, mas cedo,
Se reconforta mi alma:
Sólo doscientos años
Tiene mi niña Patria.
Y es tan niña la Patria…
María rosa meléndez
(de "fabulas para el siglo niño)
POESIA PARA EL 25 de Mayo de 2.010
Patria si eternamente proclamada
Siempre más derrotada que vencida
Siempre más asustada que atrevida
Siempre más que querida, violentada.
Patria, que el veinticinco, nos contaran,
Naciste. Y nació un mito con tu vida:
Te inventamos lluviosa y conmovida,
Te pintamos pacífica y romana,
Tan altiva, de trigos bien poblada,
Tan soberbia, de glorias más erguida,
De blanco peplo toda revestida,
Señora de laureles coronada.
Apenas nos sostienes la mirada
Cuando en tu espejo nuestro afán se mira
Pues en los niños lloran tus heridas
Y sobre la indigencia te derramas.
Patria completamente traicionada,
Patria que desayunas con mentiras,
Patria que te recuestas sobre espinas,
Patria desconsolada,
De desaparecidos alumbrada,
De deudas confundida,
De demagogos harta y convencida,
De sabios que se fueron olvidada.
Aquí tienes la sangre renovada,
Aquí tienes tu fuerza renacida:
Ellos dirán tu nombre una mañana,
Tendrán que decidirse por la vida,
Tendrán que establecer las cuentas claras,
Ser la verdad, ser toda la justicia,
Ser el pan solidario y el trabajo,
El estudio, la honra, el sacrificio,
Como el abuelo que empezó de abajo
Con su silencio y su sencillo oficio…
O dejaremos de llamarte “Patria”
O dejarán de festejar tus días.
Diles, ¿qué esperas? ¡Qué se acaba el tiempo,
Que necesitas de su juramento,
Que tienes esperanza todavía!
María rosa meléndez
(de "fabulas para el siglo niño
|